Caprichos de la luz

Caprichos de la luz

Próximamente verá la luz mi último poemario, Caprichos de la luz, una obra intimista que propone una reflexión sobre el amor y sus manifestaciones desde múltiples perspectivas.

 

Está publicado por Editorial Cuadranta

 

El prólogo de este poemario corre a cargo de mi querido y admirado Santiago Molina; nadie mejor que él para poner en palabras y analizar el contenido y las emociones de Caprichos de la luz:

Presentación de Caprichos de la luz

Presentación Caprichos de la Luz de Miguel Tapia

Prólogo de Caprichos de la luz

«El reto es descubrirnos: frágiles, únicos. Mirarnos desde el roce de la piel y realizarnos en nosotros mismos y en el otro: esa es la razón.

 

Caprichos de la luz es una crónica de asombros, un transitar de espacios íntimos, de destellos de luz en el pecho que hay que cuidar y alimentar. El poeta lo sabe, por eso abraza cada palabra, cada verso y cada silencio, transmitiéndonos de forma directa y desnuda su voz y su búsqueda. Es luz el poeta entre sombras y miradas. Luz que ilumina las innecesarias dudas, vacías de sentido al encontrarnos de frente:

 

porque todas las respuestas

respiran ya en tus ojos

 

Será en este lento respirar, en ese instante íntimo y en esos ojos, donde resida la única forma de amar. Porque el amor que Miguel nos propone es un reto: pausa y silencio en un tiempo marcado por la fugacidad y la prisa. Honestidad y belleza en cada verso. Lentitud para amarnos como respuesta.

 

El poemario que Miguel Tapia Millán nos regala, constituye la aventura de descubrirnos, de afrontar el espacio que nos separa y entender el secreto más frágil, que como el de las buganvillas, habita en lo más oculto de nosotros: reconocernos en las distintas formas que la luz, a su capricho, decida. Y es que es, en esta lentitud y en estas escenas de luz y sombras, donde nace lo único real de cada uno de nosotros: el amor.

 

La poética de Miguel Tapia, es intensa y seductora. Es una poesía de sentidos y actos repletos de una belleza lírica y de una intimidad que sobrecoge y que comparte generosamente con el lector. Con sus versos, el poeta nos lleva al instante único de dolor y amor. Sensibilidad y elegancia para mostrarse desnudo ante los ojos del otro.

 

Es en esta búsqueda, donde el poeta consigue plasmar las ausencias y acariciar, con versos precisos, la inmensidad del mar —de su mar—, ese que tanto necesita.

 

Miguel conoce el amor, porque reconoce el desamor en sus distintas manifestaciones y lo traza de forma magistral en las tres partes en las que divide este libro: El secreto de las buganvillas, Caprichos de la luz y Mujer que mira al mar desde la altura.

 

Si imaginásemos una escena cinematográfica con las palabras que componen estos tres capítulos de forma conjunta, probablemente encontraríamos la razón de la escritura de Miguel. Hallaríamos la necesidad de llegar a la orilla y no naufragar en nuestra huida. La nostalgia de quien busca una respuesta desde la soledad.

 

El mar, la luz y el amor se convierten en señales de auxilio y salvación: la razón de toda una vida. Un misterio en el que el poeta indaga perfectamente entre escenas que permanecerán siempre en la memoria.

En El secreto de las buganvillas, comprobamos la fragilidad del amor para definir su propio lenguaje. La innecesaria búsqueda de lo que ya late junto a nosotros: nuestro deseo existe más allá del tiempo y la convicción de haber concluido nuestra búsqueda:

 

No necesitamos más: somos la tierra y el agua,

la carne y el calor que se abre a la vida.

 

Miguel nos adentra en el misterio que tan solo las buganvillas conocen. El secreto que permanecerá en nosotros como pacto íntimo al que acudir cuando el miedo nos inunde.

La segunda parte, Caprichos de la luz, adopta como suyo el propio título del poemario, pero esta elección no es al azar, como nada en este libro. Es una invitación a la luz; núcleo del amor que el poeta nos trae, transportándonos de forma inmediata y precisa al lugar exacto en el que se descifra el lenguaje pactado:

 

Tus palabras son el mar y sus dones

y un rumor de olas y arena.

 

El mar se nos presenta como el protagonista principal en esta parte del poemario. Un mar tan necesario como el amor, porque como el propio poeta nos recuerda: sin amor no seremos nada, un verso magistral como manifestación de vida.

 

En la tercera y última parte de este libro; Mujer que mira el mar desde la altura, Miguel vuelve a cautivarnos con versos que llenos de esperanza y súplica:

 

Porque sé que volveré a creer en ti.

Porque siempre querré volver a mi hogar.

 

Volver al hogar para redescubrir lo oculto; lo que no supimos ver. Regresar es siempre un acto de valentía y búsqueda. Valentía y búsqueda en los versos que Miguel nos regala y que requieren de la propia mirada del lector para transformarlos en algo mágico y personal. El amor y la poesía en su estado más puro».

 

Santiago Molina Martín

Granada, 28 de septiembre de 2023

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