Sobre mí

Sobre mí | Miguel Tapia Millán

Tengo que reconocer que no me acuerdo del día en que nací, pero me han contado que tan poco notable suceso tuvo lugar en Málaga; para más señas, el veintinueve de noviembre de mil novecientos setenta y ocho. Tampoco me acuerdo de mi estancia en el hospital ni de mis primeros años de vida en Algeciras (Cádiz). Sé que todo lo anterior sucedió solo porque también me lo han contado.

 

Mis primeros recuerdos suceden en Almería, en una casa junto al mar. De aquellos años guardo en la memoria el aullido del viento cargado de arena, el rumor constante de las olas, unas puertas batientes y un gran filtro de agua, de esos de cerámica que se rellenan con gravas y arenas de diferentes calibres.

 

Mi primera niñez transcurrió junto al mar, pero mi infancia estuvo marcada por las piedras de Granada. De allí recuerdo, antes que nada, ese frío en la cara que parece tensar la piel hasta que tienes la impresión de que en cualquier momento se va a rasgar como una hoja de papel.

 

Granada es una ciudad dura, áspera y cerrada, pero llena de una magia propia e irrepetible. No es extraño que esas cualidades hayan estado presentes en mi carácter a lo largo de la mayor parte de mi vida. Al mirar atrás reconozco que allí fui feliz. Aún reconozco en mí a ese granaíno que disfrutaba del colegio, del baloncesto y, sobre todo y más que nada, de la literatura.

 

Entre mis manos y ante mis ojos pasaron prácticamente todos los libros de la biblioteca doméstica. Michael Ende, Alberto Vázquez Figueroa o Ken Follet se alternaron sin ningún tipo de orden, fueran o no adecuados para mi edad. Fue aquella pasión por la lectura la que me hizo devorar un pequeño libro que mi padre me trajo de su trabajo: Cartas y poemas de Albertina Rosa Azócar, de Pablo Neruda.

 

Aún no había cumplido doce años cuando leí por primera vez algunos poemas del chileno. Aquellos versos me marcaron profundamente y me han acompañado toda la vida. Aquel librito abrió una brecha con mis compañeros y amigos. De mayores, ellos querían ser futbolistas, astronautas y policías; yo quería ser poeta.

 

Poco tiempo después, mi familia se trasladó a Marbella. Más que trasladarse, mis padres volvieron a Marbella, de donde salieron antes de que yo naciera a conocer y trabajar por media Andalucía. Para mí también fue un regreso, ya que mi hermana mayor y yo solíamos pasar los veranos en la casa de mis abuelos, desde la que se podía ver, a lo lejos, el mar.

 

Tras Neruda llegaron Bécquer, la Generación del 27, Homero, Rubén Darío, Antonio Machado… y escribir. Con trece años comencé a transitar un camino que ya no me ha abandonado nunca. Aún conservo algunos poemas de aquella época y me ruborizo cuando los vuelvo a leer.

La poesía es para mí una manera de estar en el mundo, una forma de ver la realidad que consiste en buscar la trascendencia en los pequeños acontecimiento ordinarios. En mi opinión, la poesía no solo está presente en los amores apasionados, en los atardeceres de postal o la muerte, sino que también se esconde en la luz que entra por la ventana una mañana de enero, en el gesto imperceptible de retirarse un mechón de la cara o en manera en que las piedras ruedan por la arena empujadas por las olas.

 

Estudié Periodismo en la Universidad de Málaga pensando que no había tarea más importante que buscar y comunicar la Verdad. Qué iluso, no por lo del Periodismo, sino por creer que existe una Verdad así, con mayúscula, única e inamovible. Aprendí mucho y sobre todo que cada persona en cada momento construye su propia verdad.

Lo mejor de mi época de estudiante fue la cantidad de libros que pasaron por mis manos: ensayos, narrativa, poesía (siempre poesía), teatro… Nunca he leído tanto y con tanta enjundia como en mis años de universidad, lecturas de todo tipo y de todos los temas: historia, psicología, filosofía, poesía (siempre poesía)… Suelo decir que sé más por lo que he leído que por lo que estudiado.

 

A lo largo de los cuatro años de estudio en Málaga, fui publicando poemas, casi semanalmente, en los periódicos universitarios de entonces. Era la primera vez que mis poemas podrían ser leídos por cualquiera, aunque, honestamente, dudo que mucha gente los leyera. Además de estas publicaciones esporádicas, algunos poemas míos se han recogido en diferentes antologías; la más reciente, Antología Poética IV Certamen de Poesía Aliar (2022, Aliar Ediciones).

 

Tras los estudios, comencé a trabajar como diseñador gráfico en El Corte Inglés y vendiendo reportajes y entrevistas como freelance aquí y allá. Pronto, el mundo del marketing y las ventas me abdujo por completo y a ello me dedico desde entonces. Tras cursar un Máster en Dirección de Marketing y Ventas a través de la Universidad de Barcelona, actualmente ejerzo de director de marketing y ventas de una empresa.

 

En 2018 quise probar cómo sería escribir un poemario completo con su propia estructura interna, concebido para poder ser leído por poemas sueltos o como un relato que avanza al ritmo de los versos. Comencé a componer un poemario que finalmente vio la luz en noviembre de 2019: Talasa, publicado por Ediciones Algorfa, como mis dos siguientes poemarios.

 

En 2021, coincidiendo con el lanzamiento de Hijos de Afrodita, tuve el honor de participar en la cuarta edición de Marpoética, junto a poetas que admiro tanto como Raquel Vázquez, Mario Obrero, Aurora Luque, Juan Bonilla… Verme listado junto a nombres tan ilustres y voces tan importantes y necesarias fue un sueño para mí.

 

Tras unas cuantas intervenciones quirúrgicas y varios meses con un tubo saliéndome de la espalda, en la Feria del Libro de Marbella se presentó Cronos Miente, mi último poemario publicado, una reflexión sobre las ilusiones y las mentiras que rodean nuestro pobre concepto del tiempo. Andrés García Baena, escritor, docente y editor, tuvo a bien prologar este libro con sus palabras siempre acertadas y generosas.

 

Impulsado por las ganas de sacar la poesía de los libros y llevarla a la calle se me ocurrió organizar un ciclo de recitales bajo el nombre de Versos Comunicantes. Desde octubre de 2022, cada mes reúno a tres poetas que recitan su propia obra en un espacio pequeño, cercano a un público que se emociona, participa, jalea y, en definitiva, participa de la poesía y la vive en sus propias carnes.

 

De todas mis pasiones y actividades, la que más me anima y mejor me nutre es la de leer poesía. Actualmente estoy fascinado por la nueva generación de poetas y su visión de la realidad: Luna Miguel, Bibiana Collado, Carlos Asensio, Antonio Díaz Mola, Antonio Ríos, Sara Herrera Peralta, Guillermo Cano… la lista es inagotable, como inagotable es mi amor por la poesía.

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